viernes, 30 de abril de 2010

El Lenguage de la Sabiduría I

.


...continuación de Los Principios Generales de la Sabiduría...


El Lenguaje de la Sabiduría


El lenguaje en su forma escrita y oral es la herramienta básica para transmitir una sabiduría. Por dicha razón nos es imposible entender el judaísmo sin el conocimiento del real significado de los conceptos y códigos que transmiten esta Sabiduría

La Sabiduría de Israel está compuesta por la tradición escrita/Torá shevijtáv y la tradición oral / Torá shevealpé las cuales, en su conjunto, conforman el conocimiento judío.
La Torá de Israel, nuestra Sabiduría y tradición, se puede comparar a un gran prado con frondosos árboles, fuertes ramas y profundas raíces a través de las cuales extraen su vitalidad. Para que dichos árboles den su fruto, es preciso una elaboración en la que participen todos los elementos de nuestro prado.

La semilla puesta en la tierra debe recibir luz y agua para, finalmente, dar su fruto.
Nos relata nuestra tradición que el hombre se compara a un árbol del campo.
Para que el hombre pueda recibir, es necesario que transforme la materia prima del mundo mediante su trabajo. En el mundo no hay edificios ya hechos, sino que debemos construirlos; para comer pan debemos plantar, cosechar y luego hornear, etc.

El Kadósh Barúj Hú nos dio los elementos básicos para poder completar la Creación. El Kadósh Barúj Hú nos dio la Torá, el plano, pero para extraer la Sabiduría contenida en la Torá debemos esforzarnos y extraer de nuestro interior, ayudados por la Torá, los frutos. Cuando la Torá no es trabajada y estudiada, es como quien tiene la semilla, la tierra y el agua, ya que todo está en potencia, pero para comer pan hace falta el trabajo del hombre. Y, a su vez, para que todos coman hace falta enseñar a arar, plantar, cosechar, hornear y saber dar.

El vocablo prado, en hebreo pardés, alude al prado de la Sabiduría, dado que las iniciales de dicha palabra conforman las cuatro perspectivas a través de las cuales entendemos la Torá.

La primera inicial (P) se refiere al pshat.
Pshat caracteriza lo simple, es el relato literal de la Torá.
Es exactamente lo que leemos o escuchamos sin segundas intenciones. Es la raíz de todas las formas de percepción.
La segunda inicial (R) alude al remez.

Remez nos indica una insinuación. No tiene una diferencia substancial con el pshat, mas revela lo interior de él.
El remez le da una dimensión más profunda al relato ya que los personajes, las situaciones y todos los detalles presentados por la Torá, inclusive las letras, nos transmiten una enseñanza siempre actual.
En el pshat las ideas son expresadas en forma directa, detallada y explícita mientras que en el remez son mencionadas por la senda invisible de la insinuación, y, el entendedor ... entiende.
Estos dos caminos de entendimiento "cuidan" el interior de la Torá, ya que ocultan más de lo que revelan.

Al entrar al laboratorio de un gran científico, sin el conocimiento de los códigos de su ciencia, poco y nada entenderemos a pesar de tener todo frente a nuestros ojos.

La tercer inicial (D) nos indica el drash.
Drash proviene del verbo exigir. Esta lectura encierra una búsqueda en la cual el hombre exige un significado más profundo del texto que en las anteriores perspectivas.

La última inicial del pardés (S) nos indica el sod.
Sod significa secreto.

El Zóhar [1], uno de los libros más importantes de la Sabiduría de la Kabalá, define al sod como causa, ya que quien conoce la causa conoce la consecuencia, es decir el "secreto"

Mientras el pshat y el remez son para el principiante en cierto modo pasivos, el drash y el sod son decididamente activos; provienen de un imperativo totalmente conciente de la voluntad.
Cada una de estas perspectivas, a través de las cuales la Torá se expresa y manifiesta, no indica un cambio en la esencia interior de la Torá, sino en la forma en la que se presenta ante nuestra percepción y entendimiento.

El Rab Ashlag nos explica que, del mismo modo en que una persona se viste para presentarse ante el público, la Torá se "reviste" con diferentes "ropajes" para que los hombres puedan acercarse a ella gradualmente, haciéndola parte de sus vidas.

El entendimiento integral de la Torá requiere una visión que sintetice la Sabiduría en una sola y única visión, como si observáramos un mismo acontecimiento desde todos los ángulos posibles al mismo tiempo.

Cada una de las perspectivas del pardés es imprescindible para que nuestra comprensión de la Sabiduría sea plena.

Al ser el sod la causa las incluye a todas, ya que cuando comprendo el significado interior tomo conciencia de los objetivos y comienzo a percibir el orden en el cual cada aspecto cumple su función.

La Sabidura de la Torá se expresa mediante cuatro lenguajes generales:
1)El lenguaje de la Torá.
Expresado en los 5 libros de Moshe (Pentateuco).
2)El lenguaje de la Halajá.
Compendio de leyes y codigos, que incluye la Mishná, el Talmúd, el Shulján Arúj, etc., transmitido en un lenguaje técnico y sintético.
3)El lenguaje de la Hagadá.
Midrásh, relatos que amplían y continúan la tradición escrita, Torá shevijtáv (Pentateuco) y la tradición oral, Torá shevealpé (Mishná, Talmúd, Shulján Arúj, etc.)
4)El lenguaje de la Kabalá.

El lenguaje de la Kabalá utiliza todos los lenguajes antes mencionados. La Kabalá por ser la parte interior de la Torá, no es una materia separada de la Torá sino que sintetiza, une y le da forma a toda la Torá como un todo indivisible.
El vocablo Kabalá significa literalmente recepción, es decir, que dicho estudio prepara al hombre para recibir todos los grados y planos de la vida como una realidad única.
El capítulo Pirkei Avót de la Mishná nos relata que: "Moshé Kibél Torá MiSinai Umsará leIehoshúa ... " : "Moshé recibió la Torá desde Sinaí transmitiéndosela luego a Iehoshúa . . . ".
El vocablo kibél / recibió se refiere a la Kabalá / recepción. Todos los Patriarcas, Profetas y verdaderos Sabios del pueblo de Israel fueron y son Mekubalím / Kabalistas, es decir receptores y transmisores de la Sabiduría Interior de la Torá, la Kabalá.

La Kabalá, nos permite a través de su estudio, forjar los instrumentos para lograr una lectura profunda, lúcida y objetiva de la Torá escrita/Torá shevijtáv y oral / Torá shevealpé.

El conocimiento de esta Sabiduría nos introduce al trabajo espiritual conciente a partir del estudio de las leyes que rigen los diversos planos de la realidad. Dichas leyes están codificadas en los diversos textos de la espiritualidad de Israel: la Torá, el Séfer Ietzirá, el Talmúd, el libro del Zóhar, el Etz Jaím, el Shulján Arúj, el Sidur, etc.

El lenguaje de la Kabalá se denomina: lenguaje de las ramificaciones / sfát haAnafím. Este lenguaje le da al vocabulario de la Torá, de la Halajá y de la Hagadá una perspectiva multidimensional.

Cada concepto del lenguaje de las ramificaciones / sfát haAnafím se desprende de un concepto previo, encadenando así causa y consecuencia, tal como sucede en un árbol en donde cada rama surge de otra rama. Quien siga cuidadosamente el camino de las ramas llegará al tronco y luego a las raíces que sustentan al árbol.

[1] El libro del Zóhar recoge la Sabiduría Interior de Israel, la Kabalá, transmitida por los Sabios de la Mishná (compilación de la tradición oral de Israel) hasta el tanaíta Rabí Shimón Bar Yojái (siglo II de la e.c.) El término zóhar implica dos aspectos: brillo y esplendor,(de la plenitud de la Luz); y también cuidado y advertencia (lehizahér), ya que para recibir y transmitir Luz es necesario un sumo cuidado en nuestros actos e intenciones.

.